Que tal!
Bueno, ayer tuve un día un poco loco, y por eso se me fue complicado escribir algo. Un día lleno de emociones tanto de tristeza como de desesperación y alivio cuando todo se solucionó.
Por la mañana, como nunca, me desperté tarde y me enteré que mis mascotas no llegaban, ya que siempre salen a dar una vuelta y regresas (cosa que me hace un poco irresponsable por no salir con ellos, lo siento) y pues me preocupé demasiado, así que me cambié lo más rápido que pude y salí a buscarlos. Tristemente no los encontré tras varias horas de búsqueda por toda mi zona.
Lo más triste fue que, me enteré que a eso de las 2 am, estaban pasando los de la perrera recogiendo a los perritos de la calle. Con eso más entre en colapso, nervioso pre dramático y decidí buscar la perrera más cercana que había (y me dicen que ahí ya no llevaban a los perros, y peor aún, que ni siquiera eran capaces de darme alguna información ni dirección acerca de nada, y eso que era un lugar ligado al municipio de mi ciudad). Seguí buscando y nada. Al final y casi ya por la tarde, mis mascotas regresaron como si nada. El peor susto de la vida.
Lección aprendida?
Si, y no sólo aprendí una lección, sino dos:
- No dejar de vigilar a tus mascotas y estar con ellas cuando se sale a pasear con ellos.
- Los del municipio no saben nada, aunque se supone deberían tener información acerca de sus centrales.
- Informarme mejor acerca de campañas o alguna de estas cosas (por mi cuenta ya que nos se puede confiar en lo que te digan al 100%)
Me despido con la siguiente frase que me nació del corazón y pulmón derecho:
Una se da cuenta que que a pesar de que tenga lo que uno quiera, no siempre se debe dejar por sentado que los cosas no cambiarán y que debemos apreciar a cada uno de esos seres que nos rodea, por mas situación que nos haga pasar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario